¡Humedad Que Quema!

La piel de todo el cuerpo humano es tan sensible que reacciona a texturas, toques, besos, abrazos, caricias, múltiples sensaciones que pueden ser provocadas por dedos, plumas, pañuelos y cientos de herramientas más.

Una buena lengua es capaz de reconocer cada rincón del amante, sin ni siquiera verlo. Transmite excitación a cada zona erógena y sabe que caricia hacer en cada zona de piel que toca para otorgar placer.

Ella retiene formas, texturas, orificios y temperaturas, en la memoria sensorial, para luego usar esos recuerdos en un nuevo encuentro íntimo. La lengua amante sabe que un roce imperceptible de su punta, como flotando sobre la piel de su pareja, sirve para provocarle escalofríos de excitación.

Recorrer la piel con una juguetona lengua es como esculpir una obra de arte, al lamer, cualquier cuerpo puede convertirse en escultura.

Una travesía lenta y húmeda desde los pies, recorriendo la parte trasera de las piernas, jugando superficialmente entre el canal de las nalgas y desembocar por la entrepierna, rompe barreras y abre piernas hacia el placer.

Cuando ese casanova que llaman lengua se mueve a ritmos diferentes, su compás rítmico provoca erecciones evidentes y cuando sus espasmos son ascendentes, mucho más enérgicos, y el destino son las ingles de unas piernas separadas, la temperatura es ardiente y la sensación una insoportable tortura.

Músculos tensos, sudor precipitándose, aromas sexuales, ardores deliciosos dentro de cada piel; clítoris felices, penes palpitantes, pezones erectos, una bandida lengua húmeda va y viene, toca y se va, no querrás dejarla ir, querrás que se quede allí, donde el ardor se hace más fuerte, donde las entrañas se contraen en pequeños espasmos, que mecen caderas, expanden pechos a cada contoneo y enrojecen rostros. Es ella, la grandiosa lengua, la directa causante de tormentas de fuego perfectas que recorren por completo los cuerpos.

Así es amigas, esa es la Diosa Lengua, la creadora de incontables momentos de éxtasis y quizá efímeros orgasmos, pero, al fin y al cabo, repetibles cada vez que sus santuarios bucales se atrevan a volver a soñar con el edén del placer y la pasión.

Hasta pronto chicas, por hablar tanto de lenguas se me hizo agua la boca.
Y hoy ¿A dónde van a ir a parar vuestras lenguas? 😜

by Gina V.

2019-08-21T01:29:23-05:00 Erotika|